domingo, 18 de enero de 2015

Sentir lo horrible

                            "Sentir lo horrible y saber que no vas a morir es el objetivo"

Llevo minutos mirando esta magnífica frase, queriendo descubrir hacia que punto de reflexión me conducirá tales palabras, que a decir verdad me causan un efecto muy personal y emotivo. ¿Sentir es bueno? Si, pienso que si, pienso que sentir es vivir. La vida se compone de sentimientos que entrelazados nos dan vivencias, recuerdos y lecciones. Pero... ¿Y sentir lo horrible es bueno?


A mi temprana edad, con mi experiencia, os puedo decir que pocas veces he sentido lo horrible de la vida, pero sí, lo he sentido. He sentido el bloqueo anatómico y psicológico que sufre nuestro cuerpo cuando perdemos a alguien, cuando no encontramos sentido a las cosas que hacemos, o cuando nos invade la incertidumbre de que pasará mañana. Estas situaciones, me dijo una gran amiga que eran situaciones límites, necesarias para poner a prueba nuestra fuerza interior. Y tenía razón, necesitamos encontrarnos en puntos flacos de nuestra mente para saber que todo termina y empieza ahí, donde queramos nosotros, que la vida tiene momentos horribles, momentos que queremos borrar para siempre, pero que son necesarios para seguir hacia delante. 
No tener miedo a llorar, no tener miedo ha estar solos, tampoco tener miedo a pedir ayuda a quienes quieren ayudarte, no tener miedo a comprender a los demás, no tener miedo a conocer a personas distintas a ti, en definitiva, no tengas miedo de ti mismo porque será la única forma de navegar por tu propia vida sabiendo que aunque sintamos lo horrible no vamos a morir.


"Nunca es tarde si la risa es buena"....volad alto pájaros. 
Enero 2015.



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